Opacificación de la cápsula posterior y Capsulotomía con láser YAG

El lente intraocular implantado durante la cirugía de catarata, es posicionado en el mismo lugar en donde se encontraba el cristalino. Para esto, debe meterse dentro de un pequeño saco el cual envuelve al cristalino. Este saco, durante la cirugía de cataratas, debe abrirse por delante y la catarata (cristalino opacificado) se remueve desde su interior para ser reemplazado por el lente intraocular. Producto de células remanentes que quedaron en su interior, este saco muchas veces se opacifica en la parte posterior produciendo visión borrosa. El cuadro típico es el de un paciente que después de la cirugía quedo viendo fantástico pero que unos meses o años después siente como si la catarata hubiera vuelto a aparecer. Esto es imposible, ya que el cristalino se remueve por completo, pero la opacificación de la cápsula posterior produce visión borrosa similar a una catarata y síntomas como halos o encandilamiento. Esto es debido a que la luz no puede llegar fácilmente a la retina producto de la opacificación.

Implante de lente intraocular en el saco capsular. Se observa la trasparencia de ambos que permite ver un rojo pupilar normal por el reflejo de la luz en la retina.

Opacificación capsular posterior. Material fibroso blanquecino se ve detrás del lente intraocular. Esto no permite que la luz atraviese a la retina.

Capsulotomía realizada en la cápsula posterior  permitiendo que al centro haya una zona libre de fibrosis que permite que la luz llegue a la retina.

Esto ocurre en aproximadamente el 10% de los pacientes que se operan de cataratas y puede aparecer desde un par de meses hasta varios años después de la cirugía. La visión borrosa tiende a instaurarse de manera muy paulatina por lo que a veces al paciente le cuesta darse cuenta en un principio. El tratamiento consiste en remover la parte posterior del saco para que la luz pueda llegar a la retina mediante el uso de un láser YAG. Es muy fácil de realizar como procedimiento ambulatorio (no una cirugía), con excelentes resultados y muy seguro.

El procedimiento y su recuperación

Se aplican gotas para dilatar la pupila y poder ver toda la parte posterior del saco capsular. Estas gotas son las mismas usadas al momento del diagnóstico y cirugía de la catarata, por lo que puede quedar con un poco de visión borrosa un par de horas después. El tratamiento es completamente indoloro y dura alrededor de 5 minutos. Usted debe permanecer sentado y con su cabeza apoyada en una maquina similar a la utilizada en las consultas oftalmológicas y se le pedirá que con su otro ojo mire un punto fijo, generalmente una luz. Se aplicará anestesia en gotas y se utilizará a veces un lente de contacto para enfocar el láser. Este láser no tiene ningún color, pero se utiliza una mira de color rojo. Usted escuchará los disparos del láser como unos clics de menos de un segundo de duración.

Terminado el tratamiento, su visión será borrosa por la dilatación de la pupila y el encandilamiento de la luz pero a veces puede notar un mejoramiento de inmediato si es que la opacidad de la cápsula posterior era muy avanzada. En casi la totalidad de los pacientes que reciben este tratamiento, la visión se logra mejorar a los mismos niveles que se tenían después de recuperado de la cirugía de cataratas. Normalmente verá flotadores por un par de semanas y son completamente normales. Estos flotadores se deben a fragmentos de la cápsula que quedan flotando en el vítreo (gel interno que rellena el ojo) y son eliminados posteriormente. Algunas veces es necesario recetar gotas después del tratamiento, para disminuir el riesgo de inflamación y de alzas de presiones. Estas gotas deben ser usadas por el tiempo y en la frecuencia indicada por su oftalmólogo y generalmente son solo por un par de semanas. Puede sentir por un par de días su ojo irritado si es que se utilizó un lente de contacto. Esto se alivia con el uso de cualquier lágrima artificial.

Deberá acudir a control con su oftalmólogo en un par de semanas o cuándo se le indique.

Usted puede retomar sus actividades normales desde el mismo momento en que se finaliza el tratamiento, sin necesidad de hacer ningún tipo de reposo en particular.

Riesgos de este tratamiento

Este procedimiento, al igual que la mayoría de los tratamientos con láser, es bastante seguro y los efectos adversos son muy raros.

  • Alza de presión intraocular. Esto pudiera pasar sin embargo es muy infrecuente. En caso de ocurrir, se maneja con gotas que bajan la presión del ojo las cuales generalmente solo se usan por un par de semanas mientras la presión intraocular vuelve a la normalidad.
  • Inflamación intraocular y acumulación de líquido en la retina. También es una complicación muy poco frecuentemente descrita (menos del 1%) y que se maneja con gotas antiinflamatorias por un par de semanas.
  • Daño retinal. Más raro aun, esta descrito que este tratamiento láser pudiera producir desprendimientos de la retina. Estos se manifiestan como aumento de los flotadores o moscas, visión de luces o flash en la periferia del campo visual y finalmente una imagen de telón negro que cubre parte del campo visual. Si usted llegara a experimentar cualquier de estos síntomas debe acudir de urgencia a ser visto por un oftalmólogo para descartar que tenga un desprendimiento de la retina. En caso de haber desprendimiento de esta, el tratamiento a tiempo tiene muy buen pronostico en recuperar la visión.

Daños o pits en el lente intraocular. Estos se producen generalmente por movimientos involuntarios del paciente durante el tratamiento y que producen que el láser en vez de impactar la cápsula posterior, impacte el lente. Estos pits no tienen ninguna importancia ya que no afectan la calidad visual.