La blefaritis es la inflamación de los párpados. Es una enfermedad muy común tanto en adultos como en niños. En adultos, es típica de pacientes con rosácea ocular, sobre todo en aquellos con piel muy blanca y párpados enrojecidos con pérdida de pestañas. En niños es muy frecuente ver caspa en las pestañas y orzuelos o chalazion.

Los síntomas y signos de blefaritis son:

  • Ardor y sensación de sequedad ocular.
  • Caspa en las pestañas y aspecto pegoteado de estas, con pérdida de pestañas.
  • Dolor al pestañar.
  • Visión borrosa fluctuante, que mejora al pestañar.
  • Picazón y enrojecimiento de los párpados.

La blefaritis se puede dividir en 2 tipos, anterior y posterior, sin embargo la mayoría de los pacientes tienen ambos tipos asociados.

Blefaritis anterior: corresponde a aquella que afecta principalmente a las pestañas observándose caspa en ellas. Puede ser producida por:

    • Estafilococo: es una bacteria que habita normalmente en la piel y las pestañas pero que por diversos motivos puede aumentar su población y producir una respuesta inflamatoria del borde palpebral. Se observa una disminución del número de pestañas, heridas en el borde del párpado y una secreción de tipo caspa que se une a las pestañas formando unos collaretes. Puede ser dolorosa.
    • Demodex: son parásitos que habitan normalmente en las pestañas, pero que al igual que en el caso del estáfilococo, pueden generar inflamación palpebral cuando su número aumenta o cuando se produce una reacción inmune frente a este germen. También generan una típica secreción que se pega a las pestañas y obstrucción del ducto de las glándulas de Meibomio, produciendo chalazión y orzuelos frecuentemente.
    • Seborreica: típica de los niños y de adultos mayores. Las glándulas ubicadas en el borde palpebral comienzan a secretar su contenido de manera exagerada, depositándose éste en las pestañas a manera de caspa y produciendo que también los ductos de estas glándulas se puedan tapar formando orzuelos y chalazion.

Blefaritis posterior o Disfunción de las glándulas de Meibomio: estas glándulas, con un número aproximado de 40 en cada párpado, se encargan de producir la capa lipídica de la lágrima. Esta capa lipídica es sumamente importante ya que estabiliza y evita que la lágrima se evapore del ojo. Las glándulas de Meibomio tienen unos conductos de salida los cuales muchas veces se tapan, sin embargo la glándula sigue produciendo su contenido pero no puede expulsarlo por lo que aumenta de tamaño y se inflama produciendo un chalazion. Finalmente la glándula si no logra contrarrestar esta oclusión de su ducto simplemente se atrofia y muere. También puede producirse queratinización o recambio del tipo de mucosa del borde libre palpebral lo que genera que el párpado se vuelva menos suave y erosione la superficie del ojo, muchas veces dañando de manera irreversible la córnea (imagen 1).

Chalazion: como se mencionó, es un aumento de volumen y enquistamiento de una glándula de Meibomio que tiene su ducto tapado. Puede sobre infectarse y comprometer todo el párpado produciendo un cuadro de celulitis el cual debe ser tratado con antibióticos sistémicos. El chalazion se manifiesta por un aumento de volumen doloroso al comienzo e indoloro cuando es crónico (más de 6 semanas) y enrojecido en el borde palpebral. Se debe tratar con:

    • Calor local: lo que permite que el contenido se vuelva más líquido y pueda atravesar la oclusión. Cuando hay mucha inflamación en el cuadro agudo, es mejor usar compresas frías para manejar la inflamación.
    • Masajes: comprimiéndolo y estimulando que el contenido salga.
    • Ungüento antibiótico con antiinflamatorio: permite aliviar la inflamación y evitar la sobre infección.
    • Aseo de pestañas: para evitar que se formen nuevamente.
    • Drenaje quirúrgico: si el tratamiento anterior no ha funcionado o el chalazion lleva más de 30 días, se recomienda el tratamiento quirúrgico el cual se realiza con anestesia local en el párpado y evirtiendo este para drenarlo por la cara interna y no dejar cicatriz. Es un procedimiento ambulatorio, rápido y poco doloroso.
Imagen 1. A: glándulas de Meibomio (flecha) de un párpado inferior vistas por meibografía. B: sector con atrofia de glándulas. C: paciente con blefaritis mixta severa. Nótese en el párpado inferior los collaretes en las pestañas y orzuelos. También resalta el ojo rojo. D: la flecha indica unos tapones en el ducto de salida de glándulas de Meibomio. E: paciente con rosácea ocular. La flecha indica un sector de atrofia glandular de Meibomio y queratinización del borde libre palpebral que produjo una ulcera corneal e invasión de vasos sanguíneos en la córnea.

Tratamiento de la blefaritis: es un tratamiento largo y tedioso, pero que cuando es seguido con constancia, se ven resultados en un par de semanas.

  • Lubricación: uso de lágrimas artificiales, idealmente sin preservantes, mínimo 1 gota 4 veces al día. Es muy importante que sean lágrimas recetadas por su oftalmólogo ya que muchas veces los pacientes compran gotas para el ojo rojo a la venta en farmacias y que van a terminar empeorando la situación pues no contienen lubricante.
  • Calor local: principalmente para blefaritis posterior en que hay una oclusión o producción espesa de las glándulas de Meibomio. Primero debe aplicarse calor en los párpados por 3 a 5 minutos idealmente con una mascarilla que contenga gel o semillas que se pueden calentar en el microondas (ver imagen 2). La temperatura ideal es 40 grados por lo que tibio no sirve, pero tampoco debe quemar.
  • Masaje palpebral: inmediatamente después de aplicar calor debe hacer el masaje comprimiendo con el dedo a nivel de las pestañas en el párpado superior hacia abajo y en el párpado inferior hacia arriba. Utilice su dedo índice o una toalla de aseo de pestañas para comprimir firmemente las glándulas y deslizarlo en la dirección de las pestañas (ver imagen 3). Se recomienda mirar hacia arriba al masajear el párpado inferior y hacia abajo cuando sea en el superior, de esta manera no se esta comprimiendo la córnea si no que se comprime la esclera o parte blanca del ojo. El objeto de este masaje es producir que las glándulas de Meibomio viertan su contenido en la lagrima para estabilizarla y evitar que se evapore.
  • Aseo de pestañas o higiene de párpados: para esto puede utilizarse: shampoo de niños diluido en agua o productos específicos para el aseo de pestañas que contienen aceites del árbol del té, resinas y otras sustancias que ayudan a desinflamar el párpado y eliminar el Démodex. El aseo de pestañas debe realizarse con cuidado, pero firmemente en la base de las pestañas, por donde estas nacen y en la piel que esta detrás de ellas también para remover la caspa y exceso de secreción que se deposita en ese lugar. Este aseo debe hacerse entre 1 a 2 veces al día y por un largo período, muchas veces a permanencia, incluso cuando los síntomas no estén presentes para así evitar que aparezcan.
  • Alimentos ricos en omega 3 como nueces, linaza, zapallo y pescados tipo salmón y atún. También se pueden utilizar suplementos en pastillas o aceites que contengan estos ácidos grasos. En caso de vegetarianos y veganos, el aceite de linaza es una muy buena opción.
  • Ungüento antibiótico de cloranfenicol o azitromicina en las pestañas para eliminar la presencia del estafilococo.
  • Doxiciclina o azitromicina en comprimidos. Antibióticos de uso sistémico que se utilizan por su efecto antiinflamatorio en el borde libre del párpado.
 

Una de las complicaciones de la blefaritis es el daño corneal producto de la fricción que producen los párpados inflamados sobre ella. En esta imagen se observa vascularización de la parte inferior de la córnea. A veces incluso se puede producir adelgazamiento y perforación de la córnea.

Imagen 2. Aplicación de calor local mediante un antifaz que contiene pequeñas pelotas de gel que se puede calentar en el microondas por aproximadamente 30 segundos. Debe dejarse en los ojos, manteniéndolos cerrados, por aproximadamente 3 a 5 minutos.
Imagen 3. Masaje de las pestañas y el borde libre del párpado. Después de aplicar el calor local, debe comprimir los párpados hacia el borde de las pestañas y en ese lugar apretar con su dedo delicadamente pero con presión para que las glándulas de Meibomio viertan su contenido hacia las pestañas y el interior del ojo. El párpado inferior debe comprimirse hacia arriba mirando arriba y el párpado superior debe comprimirse hacia abajo con los ojos cerrados.